WHAT: The Freak Show
WHERE: 909 Ocean Front Walk, Venice, California.
$: 5 Dollars

Fotos y Texto por Greta Alvarez
@Grets
En el boardwalk de Venice Beach rodeado de chicas en bikinis y hombres exhibiendo sus abdominales, de turistas y hippies, altas palmeras y skaters, de música y sol, de vida nómada y marihuana medicinal, artistas y vendedores, hamburguesas y cervezas, ahí frente al océano pacífico se encuentra un hombre con un megáfono invitándote a ver la tortuga de dos cabezas que tiene en la mesa, y dándote así la bienvenida a un pequeño salón donde verás cosas que se escapan de la cotidianidad.

La antítesis de la perfección (o plasticidad) angelina, próximo a un Santa Mónica donde mucha gente come sus ensaladas orgánicas pero que en ellos tienen más botox que naturalidad, ahí está ubicado uno de los pocos Freak Shows del mundo donde personas muestran con orgullo sus rarezas biológicas y capacidades de hacer lo que otros jamás podrían.

EL COMIENZO:
Pagas 5 dólares, en la puerta una mujer diminuta te recibe, entras y el show comienza. Gente rara, o mejor dicho freak, comiendo fuego, martillando clavos en sus narices, electrocutándose, tragando cuchillos y un montón de cosas que hacen a los más nerviosos cerrar los ojos y perderse del espectáculo. Otros sacan su cámara y fotografían. Los vídeos no están permitidos. En un momento un joven se mete un gancho por la natiz y se lo saca por la boca, se pasea por los asistentes para que lo veas de cerca… y lo disfrutes.

ADENTRO:
En el salón hay recortes de prensa sobre casos que existieron años atrás. Las hermanas Hilton, no precisamente Paris y Nicole, se trata de las siamesas inglesas que vivieron en el mundo del espectáculo y sideshows desde pequeñas. Mucha información sobre siameses, más de la que quisiera haber sabido. Con todo el respeto a las personas unidas por nacimiento, me perturbó saber de tantos siameses que se casaron con esposas distintas y tuvieron hijos por separado. Mi mente, no paraba de pensar en el “cómo” de una manera tan gráfica que si los pensamientos fuesen exhibidos estarían los míos ahí, en el Freak Show.


FREAKS!
Gaticos en formol con dos cabezas, puercos y pollitos, otra vez con dos cabezas, una cantidad variada de tortugas y serpientes vivas con dos cabezas, un perro presente con 5 patas y al que la dueña cargaba, mostrando orgullosa el libro de Record Guinness donde aparecía. No puedo dejar de nombrar al hombre con pelos en la cara, sí, todo el rostro cubierto de pelos. Un joven tímido y a la vez intimidante. Nunca quise acercarme pero terminé haciéndolo, era imposible no chocar miradas con él. Espejos que te hacen alto o corto y más animales deformes en formol.


Es importante saber, que muchos de los animales vivos que muestran reciben todo el aprecio y atención de los dueños del Freak Show. Mientras en muchos sitios mandan a matar a animales que nacen con deformidades, ellos de alguna manera tratan de rescatarlos y darles un espacio en el mundo que una vez no los quiso.

“LOS OTROS”
Durante mi visita en mi mente, Joseph Merrick AKA The Elephant Man estuvo todo el tiempo presente. Quería demostrarle a todos los que se estaban exhibiendo que los apreciaba, cosa que no es mentira. Que ser diferente, no es motivo para avergonzarse y que los felicitaba por tomarlo de esa forma. En mi opinión, las rarezas no deben ser rechazadas sino tomadas como algo único, lástima que no todo el mundo piense así pero irónicamente sí buscan llenarse los labios hasta casi hacerlos explotar de colágeno, hello, Lana del Rey: freak.

CONCLUSION:
Pagar para alimentar tu morbo de ver lo diferente te hace algo freak, disfrutar con eso te hace más freak de lo que creías, querer volver te hace el triple de freak.
Aunque ya los Freak Shows no tienen humanos con muchas deformidades porque la ciencia prefiere usarlos para experimentos, vale la pena echarse un viaje a Venice Beach y alejarse por unos minutos del sol para entrar en la oscuridad de la diferencia y prenderles la luz… yo me divertí.


